Año 5 - Ed. No. 57
Junio de 2008
No cabe duda de que la alimentación es un tema serio, pero se está descuidando cada vez más con la proliferación de los alimentos congelados, la llamada «comida rápida» y el abuso publicitario de productos más bien atractivos para la vista pero perjudiciales, a largo plazo, para el organismo y nuestra salud. El tiempo limitado y el estrés forman parte de estos hábitos de consumo que se van generalizando en detrimento de una dieta completa.
Los alimentos más recomendables para nuestro organismo y abundantes en la llamada dieta mediterránea son las legumbres, las hortalizas, pasta italiana y las frutas, además de la fibra, fundamental al retener parte de los nutrientes y retardar su absorción. Añadir en la dieta diaria una ración de alimentos integrales puede reducir la mortalidad por cáncer, las enfermedades cardiovasculares y otras dolencias crónicas.
Hay que destacar que las propiedades de los cereales, como fuente de proteínas, son indispensables, pero se debe hacer una aclaración fundamental: la distinción previa entre cereales integrales frente a los refinados. Tal dicotomía no significa que alguno de ellos sea perjudicial, todo lo contrario. Ambos son beneficiosos, pero hay que saber que los cereales integrales son más recomendables al conservar el salvado -la cubierta del grano-, más saludable que los cereales sometidos a procesos industriales, como es el caso de los refinados.
La fibra está presente en las verduras, frutas, frutos secos, cereales integrales y legumbres secas. La fibra no se digiere, se deposita en el intestino grueso sin asimilarse. Entre las propiedades beneficiosas de la fibra está su facultad para el tratamiento de la diabetes, además de ser un material de limpieza indispensable para del intestino grueso y delgado.
No se puede tratar a los cereales como un conjunto ya que hay de muchas clases, así como los beneficios y propiedades propios de cada uno de ellos. Una de las propiedades del arroz es que deja una sensación de saciedad mucho mayor que otros alimentos. Este cereal es pobre en grasas, lo que supone un alivio para las altas dosis de grasa que se consumen diariamente. Además es ideal para enfermos con edemas o insuficiencias renales o cardíacas, por su bajo componente de sodio y potasio.
Otro cereal indispensable es la avena, por ser muy nutritivo, además de aportar vigor y energía para una vida cada vez más acelerada, así como un beneficio indispensable para los deportistas. Este cereal, al contrario que el arroz, tiene un alto porcentaje de grasas, pero que se asimilan con rapidez, por lo que es conveniente su consumo en invierno.

Si bien la avena proporciona energía, la cebada tiene componentes calmantes. Es el ingrediente clave de la cerveza y de la malta, producto recomendable para las embarazadas por su aporte energético. Y se utiliza para las inflamaciones en las vías digestivas y urinarias.
El centeno es beneficioso en casos de hipertensión, enfermedades musculares y arteriosclerosis. El mijo es muy recomendable, ya que contiene fósforo, hierro y vitamina A, muy recomendable para combatir la fatiga intelectual, la anemia y las depresiones nerviosas.
Finalmente, el maíz y el trigo, entre tantos otros, completan una lista de cereales fundamentales para la dieta diaria y para estimular una salud de hierro. El maíz es indispensable para disminuir el colesterol en la sangre.
Los riesgos de una dieta insuficiente
No queda de más advertir de los riesgos a que se somete diariamente la salud de los españoles con una dieta insuficiente o con poca variedad en su alimentación. En primer lugar, las calorías ingeridas sobrepasan con creces las recomendaciones de alimentación en un diecisiete por ciento, además del consumo excesivo de alimentos de origen animal. Pero los apartados más graves se encuentran en los porcentajes excesivos de grasas y proteínas. En el caso de las grasas se sobrepasa la cifra nada desdeñable del ochenta y dos por ciento de las recomendaciones dietéticas de alimentación, así como el setenta y un por ciento en lo referente a proteínas que se consumen, una media de noventa gramos diarios.
Si los excesos ya son abultados, también los son las carencias, cuyo listado incluye la falta de carbohidratos, fibra, vitaminas A, B2 y C, así como el déficit de zinc. Tampoco habría que ocultar un dato sociológico que se convierte en todo un problema social y de salud: el aumento imparable del excesivo consumo de alcohol cuyo aspecto más alarmante es el crecimiento de su consumo entre la población más joven.
Son tantos los excesos como las soluciones alimenticias para reducirlos: no se trata de obligar al consumo variado de alimentos ni tampoco a desembolsar una cantidad de dinero excesiva para tener la dieta perfecta a diario, sino simplemente de la apuesta por una dieta equilibrada, según las recomendaciones diarias de alimentación donde los cereales, casi unos incomprendidos en nuestra dieta, son indispensables para disminuir los abusos a los que se somete la salud.

